Enfermedades del riñón

Riñón

 

Entre las diferentes patologías que pueden afectar al riñón, destacan:

  • Litiasis urinaria
  • Patologia tumoral
  • Infecciones renales
 

LITIASIS URINARIA

La litiasis urinaria tiene una elevada prevalencia, pudiendo localizarse en diferentes lugares del tracto urinario. Cuando la litiasis provoca una obstruccion de la via urinaria, ocasiona dolor intenso (cólico renal), pudiendo precisar ingreso hospitalario en el caso de mala respuesta al tratamiento analgésico habitual o fiebre asociada.

En caso de cólicos renales frecuentes, rápido crecimiento de las litiasis ya conocidas o aparición de nuevas litiasis, se debe realizar un estudio metabólico para tratar de encontrar la causa de la formación de los cálculos, pudiendo plantearse en muchos casos un tratamiento médico preventido.

El tratamiento de la litiasis varía según la localicación y el tamaño del cálculo urinario.

Cálculos

 

1) Litiasis renal

La litiasis se puede localizar en los cálices o en la pelvis renal. Los cálculos coraliformes son litiasis voluminosas que ocupan la practica totalidad de la cavidad pielocalicial.

Cálculo renal    Cálculo riñón

Entre los síntomas que pueden ocasionar los cálculos renales destacan el dolor y la hematuria (emision de sangre con la orina). Cuando el tamaño del cálculo es pequeño, se puede plantear un tratamiento conservador, especialmente en pacientes asintomáticos. Las litiasis que por su tamaño es poco probable su posible expulsion espontánea, deben ser tratadas. Actualmente existen diversos tipo de tratamiento:

Litotricia extracorporea (LEOC): consiste en la fragmentación de los cálculos mediante ondas de choque, no precisando intervención. Cuando los cálculos son de gran tamaño, puede ser preciso colocar un cateter ureteral (catéter doble J) para favorecer la expulsión de los fragmentos resultantes de la litotricia y evitar posibles complicaciones (obstruccion ureteral con dolor intenso, fiebre, etc.)

Nefrolitotomia percutánea (NLP): consiste en el acceso al interior del riñón mediante la introducción de un instrumento (nefroscopio) a través de un abordaje percutáneo (a través de la piel). Una vez localizado el cálculo, se procede a su fragmentación mediante diferentes fuentes de energia. Esta técnica está indicada generalmente en cálculos de gran tamaño.

Litotricia intrarrenal retrograda (RIRS): actualmente se dispone de material que permite el tratamiento de cálculos renales mediante un abordaje a través de la uretra, introduciendo un instrumento (ureteroscopio flexible) en sentido ascendente por el uréter hasta alcanzar la cavidad pielocalicial. Una vez localizado el cálculo, se fragmenta con energía láser. Este abordaje está indicado en litiasis no excesivamente grandes, pudiendo combinarse en el mismo acto quirúrgico con la nefrolitotomia percutánea.

2) Litiasis ureteral

Cuando se trata de un cálculo de pequeño tamaño, generalmente se opta por un actitud expectante en espera que sea expulsado de forma espontánea. Cuando el tamaño del cálculo hace poco probable su expulsión se indica su tratamiento. El tratamiento depende de la situación y tamaño del cálculo, optandose generalmente por litotricia extracorporea (LEOC) o litotricia endoscópica (ureteroscopia)

3) Litiasis vesical

Aunque puede tratarse de un cálculo migrado del tracto urinario superior, la mayoría de las veces se genera en la vejiga como consecuencia de diferentes patologías que ocasionan una dificultad en el vaciado vesical, destacando entre todas ellas el adenoma de próstata. Al ser consecuencia de una obstrucción infravesical, el cálculo debe ser tratado de forma simultánea a la patología que ha ocasionado su aparición (generalmente intervención prostática).

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TUMORES Y QUISTES RENALES

Entre los diferentes tumores renales, destacan:

1) Adenocarcinoma

Tumor riñón

La mayoría de los tumores sólidos renales son malígnos. Aunque no son demasiado frecuentes, generalmente se manifiestan clinicamente de forma muy tardia, cursando de forma silente hasta estadios avanzados.

Actualmente son diagnosticados de forma precoz en muchas ocasiones al ser detectados de forma incidental al realizarse una exploración radiológica por otro motivo. El tratamiento habitual de estos tumores es la nefrectomia radical. Esta intervención consiste en la extirpación de todo el riñón junto a las estructuras que lo rodean. Cuando el tamaño y la localización del tumor lo permite, se puede realizar una cirugia conservadora (nefrectomia parcial). El tramiento quirúrgico descrito se puede realizar de forma laparoscópia o mediante cirugía abierta convencional. En casos muy seleccionados, se pueden plantear tratamientos conservadores como la crioablación (destrucción tumoral por congelación) y radiofrecuencia (destrucción tumoral por calor).

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2) Tumor de vias urinarias

Estos tumores se originan en el interior del riñón (cálices o pelvis renal), pudiendo localizarse también en el uréter. Generalmente se manifiestan precozmente por hematuria (sangre en la orina), asociandose con frecuencia a tumores vesicales. El tratamiento varia según la localización, tamaño y agresividad de las células que lo componente. El tratamiento habitual es la nefroureterectomia (extirpación del riñón y uréter), pudiendo ser realizada mediante cirugía laparoscópica o cirugia abierta convencional. En casos seleccionados se puede realizar un tratamiento conservador mediante técnicas endourológicas.

Tm vias

3) Otros tumores

Otros tumores como el angiomiolipoma y el oncocitoma son tumores de naturaleza benigna, planteandose un tratamiento quirúrgico conservador (extirpación tumoral conservando el resto riñón) o un seguimienteo mediante pruebas de imagen (ecografia, TAC, etc.)

4) Quistes renales

Generalmente no precisan tratamiento al ser asintomáticos y no generar complicaciones en la mayoría de los casos. Un caso especial es la poliquistosis del adulto, una enfermedad hereditaria que deteriora la función renal del paciente de forma progresiva.

 

INFECCIONES RENALES

1) Pielonefritis aguda

Es un proceso grave que con frecuencia hace aconsejable el ingreso hospitalario del paciente para realizar un tratamiento antibiótico por via intravenosa. Es más frecuente en mujeres, siendo en la mayoria de los casos una complicación de una infección del tracto urinario inferior (cistitis). No obstante, se debe descartar patologia de subyacente que pueda haber favorecido su presentación (litiasis urinaria, malformaciones renales, etc.) mediante diferentes pruebas de imagen (radiografia simple, ecografia, urografias intravenosas, etc.).

2) Hidronefrosis infectada

Consiste en la sobreinfección de una uropatia obstructiva previa del tracto urinario superior, en la mayoria de los casos, de origen litiásico. Constituye una urgencia urológica, debido a que el tratamiento antibiótico por via intravenosa debe ser asociado al drenaje precoz de la via urinaria por via retrógrada (cateterismo ureteral) por por via anterógrada (nefrostomia percutánea).  De no establecerse un tratamiento de urgencia, puede desencadenar un cuadro de sepsis (infección generalizada con elevado riesgo de muerte).

3) Abceso renal

Es infrecuente, precisando tratamiento antibiótico intravenoso asociado con frecuencia a su drenaje por via percutánea (introducción de un catéter en el abceso a través de la piel de la región lumbar).